viernes, 17 de julio de 2009

Mi primer pasaporte.

Mi primera manzana se llamaba quién eres
mi primera hipoteca se llamaba después
mi primer laberitno se llamaba mujeres
mi primera dejetivo se llamaba al revés.

Mi primera guitarra se llamaba extranjero
mi primera moneda se llamaba real
mi primer mandamiento se llamaba no quiero
mi primer uniforme se llamaba papá.

Mi primer apellido se llamaba Martínez
mi primer desconsuelo se llamaba Lulú
mis primeros Abeles se llamaban Caínes
mi primer don Quijote se llamaba Mambrú.

Mi primer espejismo se llamaba verano
mi primera fulana se llamaba por fin
mi primer pasaporte se llamaba Mariano
mi primer aeropuerto se llamaba París.

Mi primera estación se llamaba horizonte
mi primera venganza se llamaba perdón
mi primer cigarrillo se llamaba Bisonte
mi primer crucigrama se llamaba canción.

Tercetos encabronados

Qué antiguas las vanguardias de diseño,
fibra óptica y caspa, ¿a qué jugamos
más lejos cada vez del horizonte?

La duda es la razón, la sed mi dueño,
paso ligero, tronco, que nso vamos
antes deque Mahoma suba al monte.

¿Qué queda de la sarna y la anarquía,
los maquis, los Durrutis, las Dolores
que se jugaban todo y el pellejo?

Miré los muros de la patria mía,
ayer tan rojos, hoy tan sinsabores,
y me puse a llorar contra el espejo.

Las niñas sólo quieren ser famosas,
modelos, putas, qué mas da, azafatas
de la ONG de ricos sin fronteras,

calientapollas, mantis religiosas,
Lolitas, Mesalinas, garrapatas,
mulatas que te roban la cartera.

Y yo, en un laberinto de secano,
convicto de humedades imposibles,
adicto al aquelarre del deseo,

viudo de una nube de verano,
perdido en una selva de imperdibles,
sin más fe que el derecho al pataleo.

viernes, 10 de julio de 2009

"Suicidio Colectivo" (1936) David Alfaro Siqueiros

" No hay motivos para vivir, pero tampoco hay motivos para morir, la única manera con que se nos permite demostrar nuestro desdén por la vida, es aceptarla, la vida no merece que nos tomemos el trabajo de abandonarla, el suicidio es muy cómodo, no paro de pensarlo, es demasiado cómodo, yo no me he suicidado, subsiste un pesar, no quisiera partir antes de haberme comprometido, quisiera, al partir, llevarme Notre-Dame, el amor o la República. "
Jacques Rigaut


martes, 7 de julio de 2009

No te amo, no hay lugar


" No te amo, amo los celos que te tengo,
son lo único tuyo que me queda,
los celos y la rabia que te tengo,
hidrófobo de ti me ahogo en vino.

No te amo, amo mis celos, esos celos
son lo único tuyo que me queda.
Cuando desaparezca en esos cielos
de odio te ladraré porque no vienes.
"

lunes, 6 de julio de 2009

"No fue bueno, pero fue lo mejor"


Hoy suena: Enrique Bunbury - Canción Cruel

jueves, 2 de julio de 2009

Stellazios

Aries y sus once amigos querían conquistar a Virgo. Un día Aries partió hacia el este.
Tauro quería hacerle un regalo y buscar por todas partes la primera estrella de la noche.
Géminis en un arroyo le cantó una canción: "Espero que esta melodía te alcance".
Cáncer se dirigía al promontorio donde estaba Virgo. "Cuando el sol se hunda en el mar, ¿te veré?"
En el mar Leo esperaba la puesta del sol. Llegó Cáncer pelearon y al agua fueron a parar.
En el promontorio del ocaso Virgo dijo: "Sólo deseo contemplar la puesta de sol contigo".
Libra llevaba siempre la contraria. Si el Sol iba para aquí, él iba para allá. ¿Podría ver a Virgo?
Escorpio vivía mirando su sombra. Ese día le dio espaldas a su sombra y subió por la colina.
Por la noche Sagitario fue a buscar a Virgo. El viento del norte le acariciana la mejilla derecha.
Capricornio corrió y corrió hacia el sol. Pero cuando el sol llegó a la cima cayó dormido.
Acuario que llegó el último preguntó: "¿Quién ha besado a Virgo?".
Piscis dijo en voz baja: "Ve donde estaba el elegido de Virgo. Él te contará el resto".

Sin pensar en el pasado ni en el futuro, Virgo y Escorpio se besaron a la luz del Ocaso


Hoy suena:
Hamlet - Imaginé

martes, 30 de junio de 2009



"Bares, que lugares
tan gratos para conversar.
No hay como el calor
del amor en un bar."












Hoy suena: Jaime Urrutia & Bunbury - El Calor del Amor en un Bar

domingo, 28 de junio de 2009

Niebla (fragmento)



"Mientras iba así hablando consigo mismo cruzó con Eugenia sin advertir siquiera el resplandor de sus ojos. La niebla espiritual era demasiado densa. Pero Eugenia, por su parte, sí se fijó en él, diciéndose: "¿Quién será este joven?, ¡no tiene mal porte y parece bien acomodado!" Y es que, sin darse clara cuenta de ello, adivinó a uno que por la mañana la había seguido. Las mujeres saben siempre cuándo se las mira, aun sin verlas, y cuándo se las ve sin mirarlas.
Y siguieron los dos, Augusto y Eugenia, en direcciones contrarias, cortando con sus almas la enmarañada telaraña espiritual de la calle. Porque la calle forma un tejido en que se entrecruzan miradas de deseo, de envidia, de desdén, de compasión, de amor, de odio, viejas palabras cuyo espíritu quedó cristalizado, pensamientos, anhelos, toda una tela misteriosa que envuelve las almas de los que pasan."

Miguel de Unamuno

viernes, 26 de junio de 2009

Hoy, cine


"Podrán torturar mi cuerpo, romper mis huesos e incluso matarme. Así, obtendrán mi cadáver, no mi obediencia"

jueves, 25 de junio de 2009

Homenaje a Catalunya (fragmento)



" En el Cuartel Lenin de Barcelona, un día antes de alistarme en las milicias populares, vi a un miliciano italiano delante de la mesa de los oficiales. Era un joven de veinticinco o veintiséis años, de aire resuelto, pelo entre rubio y rojo, y espaldas poderosas. La gorra de cuero le caía decididamente sobre un ojo. Estaba de costado, la barbilla en el pecho, mirando con un frunce de confusión el mapa que un oficial había desplegado en la mesa. Advertí en su cara algo que me conmovió profundamente. Era la cara de un hombre que mataría y daría la vida por un amigo, la clásica cara que se espera en un anarquista, aunque era probable que fuese comunista. En aquella cara había franqueza y ferocidad, y también ese respeto enternecedor que sienten los analfabetos por sus presuntos superiores. Era evidente que el mapa era chino para él; era evidente que interpretar un mapa representaba para él una hazaña intelectual extraordinaria. No sabría decir por qué, pero creo que no he conocido a nadie —quiero decir a ningún hombre— con quien haya simpatizado con tanta rapidez. En la conversación de los de la mesa se mencionó que yo era extranjero. El italiano levantó la cabeza y dijo de inmediato:
—¿Italiano?
—No, inglés —respondí en mi mal español—. ¿Y tú?
—Italiano.
Al salir se me acercó y me estrechó la mano con fuerza. Qué extraño que podamos sentir tanto afecto por un desconocido. Fue como si su espíritu y el mío hubieran salvado el abismo del idioma y las tradiciones y se hubieran compenetrado a fondo. Esperaba haberle caído tan bien como él a mí. Pero yo sabía que para conservar aquella primera impresión no debía volver a verlo; y huelga decir que no volví a verlo. Siempre se trababan relaciones así en España.
Menciono a este italiano porque se me ha quedado vivamente grabado en la memoria. Con el uniforme raído y aquel rostro feroz y enternecedor, tipifica para mí el clima especial de aquellos tiempos. Está unido a todos mis recuerdos de aquella fase de la guerra: las banderas rojas de Barcelona; los trenes destartalados y llenos de soldados mal vestidos, que se arrastraban hacia el frente; los pueblos grises, alcanzados por la guerra, que nos salían al paso; las gélidas trincheras de las montañas.
"
George Orwell